En el día de hoy lamentamos el fallecimiento de Antonino Rodolfo Spilinga, arquero del Equipo de José que pasó varios años por la Academia. Nació el 21 de junio de 1940 en Capital Federal. Inició su carrera en Argentinos Juniors en 1958, dos años más tarde pasó a jugar en Boca Juniors, donde fue el tercer arquero y casi no tuvo oportunidades en cuatro temporadas.
Regresó al Bicho en 1964 y luego se marchó por dos temporadas a Rosario Central. Tras lograr sumar quince partidos en el campeonato de 1966 fue fichado por Racing que necesitaba recambio, ya que iba a jugar la Copa Libertadores. Cejas era el titular indiscutido y “Nino” Spilinga y Luis Carrizo fueron las alternativas de Pizzuti.
Spilinga hizo su debut en el arco académico en un partido de copa, fue en la altura de La Paz en la caída por 3 a 0 ante el club 31 de Octubre; más adelante sumó tres presencias más en el torneo continental. Integró el plantel que derrotó al Celtic y ganó la Intercontinental.
“Nino” se quedó en el club hasta 1969 y defendió el arco de Racing en dieciséis partidos, el último de ellos por el Nacional de 1967 ante Estudiantes de La Plata. Retornó a Argentinos Juniors en 1970 y se quedó cuatro años, para luego custodiar el arco de All Boys por cuatro años más hasta 1978. Un año más tarde finalizó su carrera en Estudiantes de Buenos Aires.
Para el aniversario número 55 de la obtención de la Libertadores, tuve la suerte de poder hacer una entrevista junto a Spilinga, Rulli y Maschio; la cual fue publicada en la revista del Departamento de Cultura e Historia de Racing Club. Les dejo algunos testimonios de “Nino” en aquella nota:
En la fase de grupos te tocó atajar 4 partidos, ¿qué recordás?
“Me tocó jugar, Mario no se sentía bien en Bolivia y lo cambió en el entretiempo, y ellos (por Rulli y Maschio) también sintieron no estar acostumbrados a jugar en la altura. Al otro partido (luego hubo otro partido, también, en Bolivia) ellos mismos hacían correr la pelota, hicieron dos goles y cambió, se adaptaron. Racing era un equipo que a los cinco minutos tenía al contrario en el arco. Me tocó estar varios partidos cuando descansaban algunos de ellos; tanto Luis, que andaba tan bien, o Mario. Tremendos arqueros.”
¿Les dabas consejos cuando conocías a los arqueros rivales?
“Lo que tenía de bueno es que había una charla entre todos los jugadores de lo que había pasado, lo que venía, cómo estaban. Después con el preparador físico Ojeda, que estaba al tanto de todo de Europa, y después hablaba Pizzuti.
Maschio: “Ojeda fue un preparador físico extraordinario. Era muy importante.
¿Cómo eran los entrenamientos?
Maschio: Pizzuti hacía los miércoles fútbol indefectiblemente, y los jueves y viernes un poco con la pelota. El profe los martes te entrenaba bien y, después de cada entrenamiento, te hacía dar doce vueltas a la cancha. Yo siempre dije que para nosotros era un tipo muy importante.
Spilinga: “A los arqueros nos hacían un entrenamiento en el costado de la mitad de cancha en un arco sin redes, entonces te pateaban de un lado y del otro, así que ibas al arco en el partido a descansar.”
Rulli: “Bocha, Nino no puede hablar, ¡le hice un gol yo de cabeza”
Maschio: “En Rosario, ¿no?”
Spilinga: “Se escapó de la marca y cabeceó.” (Ríen los tres)
Pizzuti era muy estricto, los trataba de usted…
“Con Pizzuti habíamos jugado en Boca, entonces cuando llegué lo tuteaba y me decía: “Pero ¿cómo, vos lo tuteás al Maestro?”. A los pocos días ya lo trataba de usted. Un día Pizzuti le dijo a Fernando (Parenti): “Rece menos y corra más”.
¿Cómo era la tranquilidad de jugar en el arco teniendo adelante a centrales como Perfumo y Basile?
“Noo, Perfumo… No vi otro central igual a él. Perfumo era tremendo; me tocó jugar en varios lados, pero a Perfumo no lo pasaba nadie.”
¡Hasta siempre, campeón!
